lorena y su padre

Cuando la prioridad es la contención

      Lorena Maldonado sufrió un accidente en Chile a principios de junio y hoy afirma:  “Gracias al SAMIC pude ver a mis hijos todos los días y estar acompañada”, dice emocionada Lorena mientras recibe el alta médica de una operación de columna que recibió una semana atrás por intervención de la Dra. Lucía Serna, neurocirujana del Hospital de El Calafate, .

Su relación con el Hospital local comenzó en los primeros días del mes, cuando conmovió a la comunidad de El Calafate por el accidente automovilístico que había sufrido la familia Maldonado en las cercanías de Punta Arenas.

En ese momento, Lorena sufrió una fractura de columna por lo que una de las opciones era ser trasladada a la Argentina para ser intervenida quirúrgicamente.

Su caso abrió entonces un nuevo capítulo en la historia del SAMIC.

“Nos auxiliaron en Chile y nos llevaron al Hospital de Magallanes en Punta Arenas y me informaron que debía operarme. Entonces empezamos los trámites porque el Hospital de El Calafate aceptó hacer la cirugía aunque, por jurisdicción le tocaba hacerlo a Gallegos”

Recordando ese momento agrega “Lo primero que me dijeron es que tenían que derivarme a Buenos Aires, pero iba a ser muy difícil porque después debía hacer rehabilitación de tres a seis meses. Era complejo ir a Buenos Aires”

Teniendo en cuenta esta situación familiar y las posibilidades de la institución, el director del Hospital local, Dr. Gustavo Orsi, se contactó con el lorena altaHospital de Punta Arenas y coordinó el operativo con las condiciones necesarias para el traslado adecuado de una paciente con esa problemática, porque según manifestó, “nuestra institución cuenta con la capacidad técnica y los recursos humanos adecuados como para evitar que se realizara un traslado a Buenos Aires”.

            Con una mirada ganada por la emoción recuerda ese momento “no iba a poder estar con mi hijo que tiene cuatro años. Cuando me enteré que el Hospital de El Calafate podía hacerlo empezamos a hacer fuerza para que fuera acá, que era donde había una posibilidad real de hacer esta cirugía y pude verlo todos los días, estuve acompañada, él venía y me hacía dibujos”

Aliviada por saber que podrá seguir su tratamiento en la localidad, y acompañada por su padre que le presta el brazo mientras se retira de la habitación, declara “ahora tengo que venir tres veces a la semana a rehabilitación y estoy feliz. Agradecida a toda la atención del hospital, a las nutricionistas, a las personas de limpieza, al grupo de Terapia Intensiva y especialmente a la Dra. Lucía Serna que estuvo presente todos los días y a todo el hospital porque hizo posible que estuviera acompañada de mi familia y eso es muy importante”

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