Los vínculos en el aislamiento social y obligatorio

El Grupo Alfonsina Storni te acompaña en la cuarentena

  Nuestros vínculos han experimentado durante este tiempo, diferente e inesperado, un gran desafío. Pensemos que nos vimos forzados a experimentar emociones en sus formas mas arcaicas y puras, sin filtros, sin espacios para refugiarnos cuando sentimos que ya  «no podemos más».

   Aquello que «se calmaba» con la distancia física, con espacios diversos, con diferentes «válvulas de escape» hoy no funciona, son herramientas que tuvimos que resignar para convivir y sobrevivir sin respiro.

   ¿Difícil? ¡Extremadamente difícil! ¿Por qué? Porque descubrimos  verdades que quizás no queríamos enfrentar, VERDADES sobre nuestro deseo, sobre el deseo de quien resulta nuestro compañero o compañera, sobre nuestros hijos, padres, hermanos, incluso sobre nuestras mascotas.

   ¿Y por qué las descubrimos ahora? Porque tenemos tiempo, momentos, porque nos miramos sin filtros, sin trucos, nos vimos obligados a reencontrarnos, a tolerarnos, a no tolerarnos, a escucharnos, a no escucharnos, a lograr acuerdos desde lo mas simple a lo mas complejo, por eso… porque no podemos escapar de este encuentro sobretodo con uno mismo. Entonces nos flagelamos, nos enojamos, nos revelamos, nos ponemos tristes al reconocer que nuestro existir es defectuoso, no es perfecto ni se acomoda al ideal que añoramos. Muchas veces nos vinculamos dejando grietas, heridas, incluso soñando  cada vez menos.

   ¿Entonces? Claro, necesitamos respuestas y soluciones para tranquilizarnos y volver a ser funcionales o disfuncionales.

    Por ello este periodo puede servirnos para decidir y elegir como continuar amando, queriendo, al Otro y a mí, sin engaños, sin tantas estrategias que anestesien nuestro SENTIR. Aceptar la diferencia, respetar el lugar del otro sin necesidad de metros, cuadras ni kilómetros de distancia, ese lugar que hoy es imaginario, pero existe porque somos seres individuales y particulares y hoy más que nunca lo palpamos, lo olemos, lo oímos estando tan pero tan cerca.

    Una hija miró a su mama y le dijo: «¿Cuándo te creció tanto el pelo mama? Ella respondió: » Cuando me miraste».

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